Interesante el tema de la ausencia de los Marines.
Voy a ser un poco heterodoxo en este asunto.
En primer lugar, creo que la elección (si es que se tomó expresamente) tiene una lógica operacional aplastante. La campaña europea no fue anfibia. Que hubiese desembarcos "puntuales" - aunque el término "puntual" pueda chocar cuando hablamos de Torch, Husky o Neptune - no significa que la campaña fuese esencialmente anfibia. Como sí lo fue, en cambio, la campaña en el Pacífico.
En segundo lugar, lo que ha comentado JVB sobre la rivalidad entre armas es un factor clave para esa ausencia. Los Marines anteriormente a la 2GM eran considerados como una fuerza de asalto especializada y fue en el periodo entreguerras cuando se esmeraron en una sólida preparación en guerra anfibia por el gran interés que John Lejeune puso en ello. Sin embargo, podemos decir que en esa época eran un poco un "verso suelto" dentro de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. La división en dos frentes de la 2GM fomentó una verdadera "carrera" militar en las dos áreas geográficas, donde se usaron combinaciones diferentes de unidades militares: en Europa fueron los paracaidistas las "estrellas", mientras que en el Pacífico fueron los Marines. Cada frente "era un mundo", como ha dicho albertoa.
Sobre el tema central que planteaba la pregunta original, algún comentario.
En general, la visión "gruesa" sobre la 2GM ha transmitido una imagen global en la que parece que, desde Normandía, ya estaba todo chupado en Europa. Y esto no fue así ni de casualidad. Los Aliados tuvieron que batirse el cobre muy duramente tanto en el Frente Occidental como en el Oriental.
Me consta que había prisa por llegar a Berlín, pero nunca he leído que ningún peso pesado de la estrategia de los Aliados Occidentales plantease en serio que la cosa fuese a ir como la seda a partir de París. Es posible que los haya habido, pero yo no lo he leído. Por supuesto, no considero a Montgomery un "peso pesado de la estrategia de los Aliados". Es más, a los jefes realmente les preocupaba muy seriamente que la cosa se encasquillase gravemente.
Otra cosa es lo que los políticos, con el impaciente Churchill a la cabeza, pudiesen pensar. Pero Churchill, como se puede ver en el magnífico libro
La guerra de Churchill, tenía tanta idea de estrategia militar como la que pueda tener Sylvester Stallone de poesía grecolatina. Puedo entender perfectamente las presiones del marco político por vender una invasión de Europa rápida, pero en lo operativo cualquier general bien informado sabía que la cosa tendría mucha tela (nuevamente, no incluyo a Montgomery).
Y la tuvo: Italia fue un dolor de muelas, Ardenas una pesadilla... Incluso la salida de Normandía fue dura.
Me tienta entrar en la interesante propuesta del camarada tigerwittmann.
Pero la voy a ampliar a ambos frentes, no sólo al Oriental.
Si Alemania hubiese usado sus fuerzas post-Normandía en una estrategia defensiva coordinada...
Otro gallo habría cantado. Fijémonos en Italia, que fue como un mal sueño para unos Aliados que ya se veían en Berlín. La dotación alemana era particularmente buena en escenarios defensivos.
Si todo lo que se mandó a Kursk y Ardenas, a la desesperada, se hubiese parapetado a esperar, habría sido una masacre de Aliados, como mínimo. La URSS podía mantener eso, al menos aparentemente, pero en el Frente Occidental creo que, en el fondo, los generales agradecieron la agresividad de algunos movimientos alemanes. Conquistar Europa fue lento y agotador, pero podría haberlo sido mucho más si la Wehrmacht se hubiese puesto a la defensiva desde la invasión.
Menos mal que Hitler no era "de esos".
Porque, a lo mejor, en vez de Hiroshima y Nagasaki estaríamos hablando de Hamburgo y Stuttgart.
Saludos